Pajarear en marzo en el Tajo del Molino y cola del embalse del Guadalteba
Un desfiladero horadado por el río de la Venta en Teba
Durante el mes de marzo proponemos una ruta por ambientes rupícolas representativos de la provincia de Málaga y de sus montañas a través de la visita al tajo del Molino. Por su cercanía y por ser un hábitat radicalmente distinto que nos permitirá observar especies diferentes recomendamos continuar la ruta en la cola del embalse del Guadalteba, incluyendo así aves humedal.
Entre las montañas de la provincia encontramos gran representación de sustratos calizos y, en ellos, se dan formaciones relacionadas con el relieve kárstico y la facilidad de la roca para su disolución por el agua. Entre ellas contamos notables gargantas de paredes abruptas formadas por el paso de cursos de agua. Tal es el caso del tajo del Molino, en Teba, un desfiladero horadado por el río de la Venta. La predominancia de las zonas de roca expuesta, con numerosas cavidades y repisas, así como la gran verticalidad implican la presencia de una comunidad de aves rupícolas adaptadas a este tipo de ambientes. Así, aves tan representativas como la collalba negra, el roquero solitario o el águila perdicera se concitan en esta área de singular belleza paisajística.
En el entorno de este tajo, además, encontramos el segundo mayor embalse de la provincia, el del Guadalteba. Proponemos añadir otros ambientes y especies mediante la visita a dos de sus colas, donde la unión de la vegetación de ribera de los cursos de agua que lo nutren con la campiña y el medio acuático crea una comunidad de humedal interior muy interesante. La abundancia de peces y anfibios propicia la presencia de especies como el somormujo lavanco o distintas especies de ardeidas, entre las que contamos garzas reales o garcetas comunes, que forman colonias en los tarajales de las colas. Por otro lado, la vegetación acuática da alimento y cobijo a otras especies, como fochas comunes y algunas anátidas
Algunas otras aves que podemos encontrar por aquí son: ganso del Nilo, cuchara común, ánade azulón, cerceta común, paloma bravía, tórtola turca, vencejo real, gallineta común, focha común, cigüeñuela común, chorlitejo chico, andarríos chico, andarríos grande, gaviota reidora, gaviota patiamarilla, gaviota sombría, cormorán grande, martinete común, garcilla bueyera occidental, garceta grande, buitre leonado, culebrera europea, abubilla común, martín pescador común, cernícalo vulgar, halcón peregrino, chova piquirroja, cuervo grande, herrerillo común, carbonero común, cogujada montesina, cogujada común, avión roquero, golondrina común, avión común occidental, cetia ruiseñor, curruca capirotada, curruca cabecinegra, chochín paleártico, estornino negro, mirlo común, colirrojo tizón, tarabilla europea, gorrión común, gorrión moruno, gorrión chillón, lavandera cascadeña, lavandera blanca, pinzón vulgar, verderón común, pardillo común, jilguero europeo, serín verdecillo, escribano triguero y escribano montesino.
Cómo llegar
Pondremos en nuestro navegador de confianza Reserva natural – Manantial de Torrox, que se encuentra en el sudeste del término municipal de Teba, junto a la carretera MA-5404. En torno a este punto podremos dejar el coche, y comenzar la primera parte de nuestra ruta a pie desde la pequeña piscina que encontramos junto al río de la Venta.
Para la cola del Guadalteba del embalse del mismo nombre podemos introducir en el buscador de nuestro navegador Puente antigua vía férrea BobadillaTeba. Esto nos llevará a través de la pedanía de Las Pilas-Molino Lucero, del municipio de Teba, y, de aquí, hasta la orilla de la cola del embalse, junto a un puente derruido, donde iniciaremos nuestro recorrido de las orillas del embalse.
Para la cola de Peñarrubia, también en el embalse del Guadalteba.
Recomendaciones
La visita en invierno a estos parajes reporta una experiencia tranquila y unas temperaturas frescas que hacen la visita muy agradable. A veces, no obstante, el clima continental de esta zona de Málaga, puede agudizar las temperaturas, por lo que es conveniente comprobar la predicción para el día y estar preparados para combatir el frío a primera última hora y el calor en las horas centrales del día.
No es la ruta más exigente, pero algunas partes del camino a pie a través del tajo del Molino requerirán toda nuestra atención, puesto que son algo abruptas y se mezclan con las zonas húmedas del río. Recomendamos el uso de un calzado adecuado, adherente y cómodo.
Descripción de la ruta
Desde la piscina que nutre el manantial de Torrox, comenzaremos a caminar en dirección a la garganta que vemos al norte, el conocido como tajo del Molino. Este entorno urbano inicial nos permitirá ver algunas de las aves más típicas de pueblos y ciudades como la tórtola turca o el gorrión común y, en el entorno del propio manantial y en las rocas del río encontraremos alguna lavandera cascadeña moviéndose con sus típicos meneos espasmódicos. Pasaremos junto al edificio para llegar a colocarnos bajo el viaducto de la A-4054 que salva el río de la Venta. Será en este punto donde cambiaremos a la otra orilla, puesto que continuar por esta puede resultar difícil en algunos puntos si el río lleva agua. Ya en este puente no es raro observar algún roquero solitario, que lo usa como percha prominente para exhibirse, por lo que conviene prestar atención en sus inmediaciones.
Una vez en la otra margen del río, continuaremos caminando río arriba, manteniendo nuestros ojos y orejas bien abiertos. Entre el matorral podemos oír al pequeño chochín, con su inconfundible y enérgico canto, aunque solo después de mucho esfuerzo conseguiremos localizarlo entre el follaje. Surcando los cielos, probablemente en marzo ya podamos tener los primeros vencejos reales, que crían en las paredes del tajo, al igual que los aviones roqueros y los aviones comunes. Posados sobre las rocas buscaremos a la collalba negra, que encuentra en la península ibérica su única área de distribución en Europa, al roquero solitario, al escribano montesino o a los ruidosos bandos de gorrión chillón. En cualquier caso, no debemos perder nunca de vista el cielo, puesto que en cualquier momento puede aparecer una de las especies estrella de esta ruta: el águila perdicera, así como otras especies típicas de estas montañas que realizan desplazamientos de mayor entidad, como el buitre leonado o la chova piquirroja. El tramo que proponemos como más interesante es el anterior al molino abandonado que se encuentra en el cauce a unos 500 metros del viaducto, puesto que en esta zona pueden aparecer todas las especies de interés mencionadas. El retorno lo haremos volviendo sobre nuestros pasos hasta el aparcamiento.
Nos desplazaremos hasta el punto indicado para realizar la observación desde la cola del Guadalteba y allí nos apostaremos, sobre todo si encontramos un buen nivel de agua a esta altura. En años muy secos, podemos encontrar que aquí el agua queda restringida al aporte del río Guadalteba y el de la Venta, en vez de estar presente una lámina de agua de cierta entidad. Esto menguaría las posibilidades de pajareo en la zona.
Si, como mencionamos, existe un buen nivel de agua, podremos encontrar nadando somormujos lavancos, zampullines comunes, ánades azulones y, con suerte, otras anátidas migradoras. Los primeros son reproductores habituales en este embalse, y es posible que en estas fechas se encuentren ya con su elegante comportamiento de cortejo. En las orillas pescando o quizá ya sobre los tarajes formando colonia de cría, es probable que encontremos garcetas comunes, garzas reales y martinetes comunes. Entre el barro, limícolas como el chorlitejo chico o el andarríos chico son las más abundantes, aunque otras como la cigüeñuela común o el andarríos grande pueden aparecer. La presencia en las manchas de eucaliptos del entorno de colonias importantes de gorrión moruno hace que no debamos desdeñar los bandos de gorriones que veamos por la posibilidad de encontrar esta interesante especie comiendo junto a otras, como es el caso de fringílidos tales como el verderón común o el jilguero europeo.
Para la última parada de nuestra ruta nos desplazamos al punto recomendado. Desde aquí podemos controlar desde la lejanía la pared de Peñarrubia, al noroeste. Este gran tajo es zona de descanso y reunión de buitres leonados, entre los que en ocasiones podremos encontrar a los más raros buitres moteado y negro. Las águilas perdiceras y el halcón peregrino lo usan en no pocas ocasiones para elevarse en las corrientes térmicas que se forman en su base. Para esta observación, no obstante, es recomendable el uso de telescopio, puesto que la distancia a la montaña es notable.
Desde el punto donde hemos dejado el vehículo junto a la carretera podremos bajar en dirección al pantano, bordeando la cola de este formada por el arroyo del Capitán. Este acercamiento nos permitirá tomar una vista amplia sobre la superficie de gran parte de la zona occidental del pantano. Así, podremos escanear en busca de los somormujos lavancos, en caso de que se encuentren todavía en sus concentraciones invernales, o las fochas comunes, que aparecen en estas orillas con más frecuencia. Es este un buen sitio también para buscar al ganso del Nilo, una especie invasora que desde hace pocos años está presente en la provincia y ha llegado a reproducirse con éxito en el entorno de estos embalses y en el de las lagunas de Campillos.
Con esto, cerramos nuestra ruta por las zonas de frontera entre los términos municipales de Teba y de Campillos tras haber recorrido una interesante diversidad de ambientes.




