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El somormujo lavanco, el bailarín del agua

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El somormujo lavanco, el bailarín del agua

Ave del mes de marzo

Entre las aves acuáticas que pueden observarse en nuestros humedales, pocas resultan tan inconfundibles y elegantes como el somormujo lavanco (Podiceps cristatus). Su estilizada silueta, su estrafalario penacho y su fascinante comportamiento nupcial lo convierten en una de las estrellas de nuestros lagos, embalses y lagunas.

Una silueta inconfundible

El somormujo lavanco es el más grande de su familia, que comparte con los zampullines, con una longitud que ronda los 50 cm. En plumaje nupcial su imagen es especialmente llamativa: luce dos grandes penachos oscuros a ambos lados de la cabeza y un collar castaño rojizo con franjas negras, que puede erizar cuando se excita o realiza exhibiciones. Su cuerpo alargado y su cuello esbelto le dan una apariencia refinada, casi aristocrática, mientras que su pico largo y puntiagudo es la herramienta perfecta para capturar peces y otros pequeños animales acuáticos.

En plumaje invernal pierde parte del colorido y las ornamentaciones, mostrando tonos más discretos, pero sigue siendo distinguible por su porte y sus costumbres.

Bailarines del agua

Una de las escenas más visualmente atractivas de la naturaleza malagueña puede observarse a finales de invierno y comienzos de primavera, cuando las parejas de somormujos llevan a cabo su famoso cortejo. Durante este, macho y hembra nadan uno frente al otro, sacudiendo la cabeza de un lado a otro de forma enérgica y sincronizada, mostrando sus penachos y colores faciales en un complejo “baile”. En una de las fases más llamativas, ambos presentan vegetación acuática en el pico mientras se elevan parcialmente fuera del agua, pecho con pecho, en una muestra de coordinación y vínculo.

Una vez formada la pareja, construyen un nido flotante entre la vegetación palustre y, tras la puesta, ambos sexos se alternan en la incubación. Los polluelos, incluso de muy pequeños, son cuidados sobre el lomo de los padres, ocultos entre las plumas, lo que garantiza su seguridad en las primeras semanas de vida.

Un ejemplo de adaptación

Aunque prefiere aguas dulces, el somormujo lavanco ha demostrado una notable capacidad de adaptación, incluso a la variación en la concentración de sal del agua en la que nada, al ocupar habitualmente durante la época no reproductora ambientes costeros, tanto en el mar como en estuarios. Su variada dieta, basada en peces, insectos acuáticos, crustáceos e incluso anfibios, le permite ocupar distintos ambientes con gran éxito. Es además un excelente buceador, capaz de sumergirse durante casi medio minuto y recorrer varios metros bajo el agua en busca de presas.

Dónde verlo en Málaga

El somormujo lavanco es una especie relativamente común y fácil de observar, si bien algo localizada, en la provincia de Málaga. Durante la época de reproducción está más disperso, siempre en ambientes de agua dulce en el interior, donde encuentra la vegetación palustre, como carrizos y espadañas, en las que construir su nido. Destacan por su número de parejas o facilidad de observación los embalses del Guadalhorce o la laguna Dulce de Campillos.

En invierno, su número aumenta gracias a la llegada de individuos procedentes del norte y centro de Europa, lo que convierte algunos humedales en auténticos escenarios de convivencia entre residentes y visitantes. En algunos casos, como el de los embalses del Guadalteba y el Conde del Guadalhorce, pueden llegar a reunirse varios centenares de individuos. También puede verse en esta época en la costa, por ejemplo frente a la desembocadura del Guadalhorce.