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La gaviota cabecinegra, migradora avezada

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La gaviota cabecinegra, migradora avezada

Ave del mes de febrero

Una de las gaviotas más elegantes de España encuentra en Málaga el destino perfecto para el invierno.

Figura distintiva

Cuando pensamos en la gaviota, es probable que nos venga a la cabeza la imagen de una gaviota patiamarilla: grande, ruidosa, de cabeza blanca, dorso gris y patas amarillas. Aunque esta es la especie que más se ha adaptado a los medios urbanos y, por tanto, con la que más contacto solemos tener, no es la única gaviota que podemos encontrar en la provincia. Las hay grandes y pequeñas, claras y oscuras, invernantes y reproductoras… La que hoy nos ocupa, la gaviota cabecinegra, pasa por ser una de las más bellas e interesantes de las que encontramos en nuestra región.

Como es el caso con muchas especies de aves, esta gaviota cambia su aspecto entre el invierno y el verano por causa de su muda de plumaje. El adulto nupcial es ciertamente espectacular, con una cabeza negra – en la que destacan un anillo blanco alrededor del ojo y un pico rojo coral – en fuerte contraste con el dorso y alas gris pálido y las patas rojas brillantes. Durante la época no reproductiva la cabeza es pálida, con manchas oscuras angulares en torno a las zonas auriculares, manteniendo solo parcialmente el rojo en el pico.

Migradoras avezadas

Anualmente, la gaviota cabecinegra realiza migraciones de varios cientos de kilómetros desde sus áreas de cría a zonas de invernada. En su mayoría, estas las realizan siguiendo la costa, y por la de nuestra provincia podemos detectar hermosos flujos de esta especie hacia el este a finales de invierno, cuando se dirigen a sus zonas de cría más al norte y en Europa oriental, y hacia el oeste desde finales de verano hasta finales de otoño. Muchas veces migran en nutridos bandos que, si se encuentran con condiciones meteorológicas desfavorables, pueden refugiarse en las playas, buscando la calidez de la arena y la tranquilidad de la tierra firme siempre que no sean espantadas por humanos o animales sueltos, cubriendo el suelo de cientos de ejemplares en distintos plumajes.

De entre las migradoras, muchas terminan considerando Málaga una buena zona para pasar el invierno, entre otras cosas por su temperatura y la disponibilidad de alimento. Así, en los meses más fríos, podemos contar hasta 20.000 en toda nuestra costa, aunque concentradas en la mitad oriental, en la comarca de la Axarquía. Aquí, usan distintas fuentes de alimento, principalmente la pesca, por un lado, y las aceitunas e insectos de los olivares, por otro. Al anochecer, suelen formar grandes dormideros en las aguas litorales cerca de la costa. Resulta sobrecogedor verlas llegar desde tierra adentro con las últimas luces para ir cubriendo el mar de blanco.

Es interesante destacar que la población invernante en Málaga, aunque en su mayoría proviene de Europa oriental y mediterránea, presenta un notable porcentaje de individuos de las colonias atlánticas. Esto parece indicar que, aquí, se da una mezcla de poblaciones mucho mayor que la que se da en otras áreas que acumulan grandes poblaciones invernales de la especie en la Península, como es  el sur de Portugal, cuya población invernante es de mayoría atlántica, o la de la costa nororiental mediterránea española, mayoritariamente compuesta por individuos de colonias de Europa del este y el Mediterráneo.

Una conquista exitosa

La gaviota cabecinegra ha protagonizado una notable expansión de su área de reproducción en las últimas décadas. Históricamente, su zona de cría se restringía a regiones costeras y continentales del mar Negro y mar Caspio, especialmente en países como Ucrania, Rumanía y Rusia, donde sigue estando el grueso de la población reproductora global. Sin embargo, desde mediados del siglo XX ha ido colonizando progresivamente el centro y oeste de Europa, estableciendo colonias en países como Hungría, Italia, Bélgica e incluso el Reino Unido, por citar algunos.

En España, la cría de esta especie se confirmó en 1988 en el Delta del Ebro, pasando a criar de forma regular en varias localidades, especialmente en humedales del Mediterráneo. En Málaga, aunque no puede considerarse una reproductora regular, se han documentado intentos de cría recientes, entre ellas la presencia de individuos incubando en el entorno de la laguna de Fuente de Piedra, lo que indica una posible consolidación futura de la especie en la provincia.