El roquero rojo (Monticola saxatilis), un ave del altura
Ave del mes de mayo
En abril y mayo, pasadas las últimas heladas primaverales en los páramos de la montaña malagueña, y ya fuera del alcance de pinsapos y pinos, aparece siempre puntual un visitante bellísimo pero discreto. Fácil escuchar el eco de su canto aflautado en las paredes de caliza, verlo triscar entre las piedras es tarea más ardua a pesar de sus colores rojos y plateados.
Ave de altura
Uno de los rasgos más particulares del roquero rojo es su querencia por zonas alpinas y rocosas, habitando normalmente a no menos de 1300 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Málaga y a mayores altitudes en otras regiones donde la orografía lo permite. Prefiere criar en cantiles escarpados y difícilmente accesibles, y busca insectos y reptiles entre las piedras y arbustos rastreros por encima del límite superior del bosque. Los machos suelen cantar desde peñas expuestas para hacerse ver y defender los territorios más ricos en alimento, emprendiendo a veces un fascinante vuelo de canto desde la percha rocosa y volviendo a otro punto rocoso en las cercanías.
Apariencia única
Los machos de roquero rojo muestran un plumaje muy llamativo durante el verano, exhibiendo una combinación única de colores vivos y grisáceos. El cuerpo naranja encendido contrasta con la cabeza azul plateada y las alas negruzcas, y muestra una bonita mancha blanco níveo en el dorso. Las hembras son más apagadas, con matices rojizos salpicando el cuerpo pálido profusamente escamado de pardo. Ambos sexos tienen la cola rojiza. Su morfología tampoco es nada convencional: son colicortos y anchos de pecho, con las alas ligeramente puntiagudas y triangulares en vuelo, lo que les confiere una silueta compacta y erguida muy reconocible.
Viajero destacable
El roquero rojo pasa los inviernos en África subsahariana junto a muchas otras especies de paseriformes, aprovechando así durante la época de cría la productividad estival de alimento en Europa pero evitando la crudeza del invierno en las montañas. En su viaje cruzará dos veces al año obstáculos tales como el desierto del Sáhara y el mar Mediterráneo a fuerza de batir sus alas. Aunque calculan con precisión sus paradas para reponer energías en lugares óptimos, en ocasiones aparecen individuos extraviados en enclaves tan inverosímiles como marismas, campiñas ¡o incluso descampados junto al mar! Aun así y dada la escasez general de esta especie, en España resulta improbable encontrarlo fuera de sus zonas y época tradicionales de cría.
Especie vulnerable
Al igual que otras especies estrictamente alpinas, el roquero rojo sufre la amenaza acuciante del cambio climático, disruptor de los ciclos meteorológicos que conforman los delicados ecosistemas de alta montaña. Además, los cambios en los usos humanos, que han visto una reducción en la ganadería extensiva en la montaña, ha promovido una disminución en la presencia de hábitats abiertos en su medios subóptimos a menor altura, donde los prados alpinos se transforman en arbustedas ralas que el ganado mantenía a raya por su ramoneo.
A pesar de estos y otros factores de riesgo, su población se mantiene razonablemente estable en Málaga, con fluctuaciones puntuales y variaciones en densidad y distribución. No obstante, en nuestra provincia no es una especie en absoluto abundante, ya que su hábitat aquí se encuentra restringido a unas pocas cumbres en las diversas sierras de la provincia. Su restringida distribución y la presencia de los factores de riesgo antes mencionados, que van reduciendo poco a poco sus ya limitados territorios, lo convierten en una especie muy vulnerable en nuestra región. En Málaga lo encontramos criando en cumbres de sierras calizas desde el oeste, en las sierras de Líbar en el Parque Natural Sierra de Grazalema, hasta el este en el Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama. Entre los extremos, además, aparece en un buen número de puntos de la columna vertebral provincial que conforma el Arco Calizo Central, en zonas como la Sierra de Camarolos o el Torcal de Antequera, y no podemos dejar de mencionar su presencia en el Parque Nacional Sierra de las Nieves, donde encuentra una de sus más sanas poblaciones de Málaga.




