El alcaudón real, el depredador inesperado
Ave del mes de enero
De entre los pájaros que pueblan nuestra provincia, uno de los más peculiares es el alcaudón real. Sus hábitos, su distribución, su apariencia e, incluso, su canto, lo hacen merecedor de una mención aparte en el mundo alado.
Depredador inesperado
A pesar de ser un paseriforme, lo que comúnmente conocemos como pájaro o ave cantora, el alcaudón real es un cazador consumado. Desde que lo observamos por primera vez, probablemente apostado en un punto visible de un arbusto, o quizá de una valla, nos damos cuenta de que está dotado para ello, especialmente por su impresionante pico ganchudo, que nos recuerda rápidamente al de una rapaz. Este está en efecto especializado en la captura de insectos y otros artrópodos de cierta talla, así como pequeños vertebrados, principalmente lagartijas, eslizones, topillos, ratones e incluso otros pájaros. La forma del pico le ayuda a mantener la presa, a matarla y a dividirla.
Encontrarlo a menudo en posaderos prominentes no es casualidad. Su modo favorito de caza es la espera desde un oteadero más o menos alto, que le permite controlar una gran cantidad de territorio. Una vez localizada la presa en el suelo, espera al momento oportuno y, normalmente en un vuelo directo, baja a capturarla, llevándola de nuevo a las alturas tan pronto puede
Creadores de despensas
Tras la captura, dependiendo del tamaño de la presa y la época del año, pueden darse distintos escenarios.
Durante la época de cría, cuando las temperaturas son más altas y hay mayor abundancia de insectos, estos tienden a constituir la mayor parte de la dieta, y, al tener un mayor requerimiento energético, suele comerse la presa total o parcialmente, o llevarla al nido para alimentar al compañero o a la prole.
Fuera de la época de cría, en otoño e invierno, cuando hay menor presencia de insectos en el medio, los pequeños vertebrados cobran mayor importancia en la dieta. El mayor tamaño de las presas y el menor ritmo metabólico hacen que no consuma de una sentada sus presas, lo que podría conllevar desperdicios importantes. Sin embargo, el alcaudón real tiene una estrategia realmente exitosa para evitarlo: a modo de despensa usa una espina, generalmente de arbusto (sobre todo majuelo o endrino) o en un alambre de espino, donde empala a la presa para comérsela en varias veces.
Distribución restringida
Aunque estrechamente emparentado con el alcaudón norteño (Lanius excubitor), y superficialmente similar en su gran tamaño (más de 23 cm de longitud), dorso y caperuza grises y en su antifaz, alas y larga cola negros, el alcaudón real (L. meridionalis) es una especie distinta. Podemos distinguirlo por el matiz rosado del pecho y vientre (que son blancos en el norteño) o la bien marcada ceja blanca que suele llegar hasta la base del pico. Pero, para hacer las cosas aún más fáciles, nuestro alcaudón real tiene un área de distribución que nos resulta muy conocida: está presente casi exclusivamente en la península ibérica, contando con poblaciones muy localizadas en el sur de Francia. Por su parte, al alcaudón norteño lo podemos encontrar en todo el resto de Europa (excluyendo la Península), norte de África y partes de Asia. Así, el alcaudón real atrae a numerosos turistas extranjeros interesados en las aves a nuestra región, que no pueden encontrarlo en ninguna otra parte del mundo.
Cómo verlo en Málaga
El invierno es una época óptima para buscar al alcaudón real en nuestra provincia. Aunque no realiza grandes migraciones, sí pueden concentrarse en zonas que, por distintas razones, especialmente la mayor abundancia de presas, sean más idóneas durante el periodo invernal. Esto hace que, allí donde están presentes, sea más probable toparse con uno. Además, están más activos durante las horas centrales del día y pueden llegar a estar más confiados, esmerados en la búsqueda de presas. Por otro lado, aunque durante la primavera es más habitual oírlo, no es raro que durante el invierno emita también su peculiar canto, consistente en una serie de notas ásperas y parloteos en voz baja entremezclados con imitaciones francamente bien conseguidas de otras aves, lo que contribuye también a detectarlo.
Sus hábitats preferidos incluyen zonas abiertas con presencia de arbustos, desde praderas de media montaña hasta cultivos abiertos con setos o arbustos dispersos, pasando por el olivar tradicional, las dehesas o el matorral mediterráneo más seco y abierto. Así, en la provincia, tiene poblaciones estables y es relativamente fácil observarlo en zonas tan dispares como las campiñas de las comarcas de Antequera, Guadalteba y Nororma o las montañas de la Serranía de Ronda, Sierra de las Nieves y Valle del Guadalhorce. Proponemos la visita de enclaves tales como la campiña de Campillos-Sierra de Yeguas, los Llanos de Líbar o El Torcal para disfrutar de este elegante cazador emplumado.




