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Pajarear en enero en la Campiña de Campillos y Sierra de Yeguas

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Pajarear en enero en la Campiña de Campillos y Sierra de Yeguas

Con suerte veremos aves tan escasas como el sisón común o el elanio común

El mosaico agrícola presente en gran parte de la superficie de estos dos municipios está dominado por el olivar, con algunas extensiones cerealistas y pequeñas manchas de regadíos y bordes de humedales. En esta ruta atravesaremos todos estos ambientes, buscando aves propias de campiña y zonas abiertas. Nuestros objetivos ornitológicos serán aves tan escasas como el sisón común o el elanio común, que encuentran en la comarca de Antequera un importante bastión en nuestra provincia.

Los hábitats humanizados, como lo son estos cultivos, son habitualmente denostados por su modificación del medio natural y la potencial destrucción de biodiversidad que pueden conllevar. Sin embargo, el mantenimiento de prácticas y cultivos tradicionales pueden permitir la subsistencia de especies en declive, aunque en un inestable equilibrio, supeditado a la pervivencia de estas prácticas agrícolas.

En este caso recomendamos la visita a estas zonas durante la época invernal, momento en el que algunas especies que se reproducen por la zona, como el sisón común o el alcaraván común, se reúnen en grandes grupos durante la época no reproductiva. Asimismo, llegan a la zona especies invernantes tan singulares como el búho campestre o el escribano palustre, algunas incluso en notables concentraciones como la grulla común, la avefría europea o el chorlito dorado europeo.

Algunas otras aves que podemos encontrar por aquí son: ánade azulón, perdiz roja, flamenco común, gallineta común, agachadiza común, andarríos grande, gaviota sombría, gaviota reidora, milano real, aguilucho lagunero occidental, aguilucho pálido, busardo ratonero, cernícalo vulgar, esmerejón, tórtola turca, mochuelo europeo, abubilla, alondra común, cogujada común, calandria común, curruca capirotada, curruca rabilarga, curruca cabecinegra, cistícola, buitrón, cetia ruiseñor, alcaudón real, cuervo, estornino negro, estornino pinto, zorzal común, tarabilla común, ruiseñor pechiazul, gorrión común, gorrión moruno, gorrión molinero, bisbita pratense, bisbita alpino, lavandera blanca, pardillo común, jilguero europeo, verderón común, verdecillo y escribano triguero.

Cómo llegar

Para visitar la parte de campiña perteneciente a Campilllos que aquí sugerimos se debe introducir ―Zerimar Outlet – Campillos‖ en el buscador del navegador que utilicemos (p.ej. Google Maps). Este se encuentra en la intersección de la A-384 con un carril en dirección suroeste-noreste. En esta comenzaremos nuestro camino en sentido noreste, pasando por detrás de la nave de Zerimar. Este carril lo recorreremos hasta la laguna de Lobón, donde daremos la vuelta y volveremos a la A-384 en Campillos, deshaciendo el camino recorrido.

Para la campiña de Sierra de Yeguas debemos ir hasta la pedanía de Navahermosa. Para esto, a través de la A-384 debemos atravesar el pueblo de Campillos hasta la primera rotonda, donde tomaremos la primera salida, en dirección Sierra de Yeguas, que nos lleva por la carretera A-365. Con esta misma carretera hemos de rodear el pueblo de Sierra de Yeguas en dirección hacia La Roda de Andalucía para llegar a la pedanía de Navahermosa, desde la que podremos tomar diversos carriles hacia el sur que nos internarán en la vega agrícola que proponemos explorar.

Recomendaciones

Esta ruta recorre ambientes muy abiertos que no ofrecen ningún escondite frente a las aves. Por esto, transitarlas a pie implicaría en muchos casos espantar a las aves fácilmente, por lo que recomendamos realizarlas con el coche, que hará las veces de hide móvil, con las ventanillas abiertas para poder oír reclamos y cantos que nos avisen de la presencia de distintas especies.

Aunque tras las lluvias pueden aparecer charcos y zonas embarradas en los distintos carriles sugeridos, suelen ser practicables con un turismo normal. Aun así, recomendamos ser precavidos y darse la vuelta ante la duda de poder atravesar estos obstáculos.

Descripción de la ruta

El carril que parte de la nave de Zerimar nos lleva en dirección noreste a través de unas extensiones de cultivos herbáceos que persisten entre el cada vez más omnipresente olivar. Estos campos, con el ciclo anual de cultivo, son idóneos para la presencia de algunas especies. La calandria común, que cría en esta zona, se reúne en invierno en bandos destacables, a veces mezclados con alondras comunes, que llegan a invernar desde zonas más norteñas. Su color marrón y su hábito de caminar por la tierra buscando semillas y brotes dificultan su detección, por lo que conocer sus reclamos ayudará a detectarlas. Estos campos también albergan grandes grupos invernales de bisbitas pratenses y lavanderas blancas, que buscan insectos también en el suelo, por lo que convendrá conocer sus sonidos para detectarlos como en le caso de los aláudidos mencionados anteriormente.

Si continuamos por el carril comenzaremos a acercarnos hacia la orilla norte de la laguna Dulce de Campillos que, si mantiene agua, nos podrá deleitar con algunas especies típicas de humedal, como son el flamenco común o la focha común. También relacionado con este ambiente, el aguilucho lagunero occidental podrá hacer acto de presencia, patrullando las orillas de la laguna o los campos adyacentes con su vuelo bajo y sus alas en posición de V somera.

A medida que avanzamos por el carril, la laguna va quedando a la derecha, y pasamos junto a un molino de viento, ante el que encontraremos una bifurcación del camino. En este caso tomaremos el de la izquierda, en dirección al cortijo de Lobón y la laguna del mismo nombre. A partir de aquí los campos más llanos y la mayor lejanía del borde del olivar nos permiten ver más extensamente en derredor. Aquí podremos escudriñar en busca de siluetas prominentes en los distintos parches de cultivo. Las más altas y estilizadas grullas comunes encuentran aquí una de sus zonas de alimentación invernal en la región, pudiendo llegar a contarse por cientos en esta campiña, a veces incluso durmiendo en el vaso de la laguna si las condiciones hídricas lo permiten. Los más pequeños y rechonchos sisones comunes, con una población muy reducida en la provincia, son más fáciles de detectar en invierno aquí, por la menor altura de la vegetación y porque se reúnen en grupos mientras buscan alimento.

Una vez junto a la laguna de Lobón, y no sin haberla escudriñado en busca de algún zampullín común, o los muros del cercano cortijo abandonado para encontrar algún mochuelo europeo que esté intentando hacerse pasar por una piedra más, nos daremos la vuelta y volveremos sobre nuestros pasos hasta la carretera A-384. Una vez aquí, hemos de atravesar el pueblo de Campillos hasta la primera rotonda, donde tomaremos la primera salida, en dirección Sierra de Yeguas, donde llegaremos mediante la carretera A-365. Con esta misma carretera hemos de rodear el pueblo de Sierra de Yeguas en dirección hacia La Roda de Andalucía para llegar a la pedanía de Navahermosa, desde la que podremos tomar diversos carriles hacia el sur que nos internarán en la vega agrícola que proponemos explorar.

Esta vega, una antigua zona inundable, fue colmatada artificialmente para su uso con fines agrícolas, al igual que ocurrió con tantos humedales durante el siglo pasado, como es el caso de la laguna de La Janda, en la vecina provincia de Cádiz. Fue, y sigue siendo, usada para cultivos de regadío, como es el caso de la alfalfa o, a veces, la cebolla y el ajo; pero, cada vez más, está siendo cultiva por cultivos leñosos, principalmente por olivar. Al igual que en el caso de Campillos, esto está provocando una alteración en la comunidad de aves que frecuentan la zona.

Se trata de una vega alargada en dirección suroeste-noreste, y en esta dirección la recorren varios canales colectores de agua, con vegetación palustre. Paralelos a algunos de estos canales encontraremos carriles por los que podremos trascurrir con el coche, y otros perpendiculares que nos permitirán conectar entre ellos.

Los carrizos y espadañas de los canales pueden estar muy densos y dificultar la observación de aves entre ellos, pero encontraremos huecos más abiertos junto a los que podemos aguardar a que algún pechiazul decida salir caminando por la orilla en busca de insectos, o ser sorprendidos por el rápido vuelo espantado de una agachadiza común. Cetia ruiseñor, gallineta común y estrilda común son especies abundantes entre esta vegetación, y alguna rata de agua cría en los taludes de los canales. Otro invernante destacable en este ambiente es el escribano palustre, que a veces podremos encontrar alimentándose en campos más o menos abiertos junto a bandos de gorriones. De estos cabe destacar que en Navahermosa podemos encontrar hasta 3 especies juntas: aparte del gorrión común, durante el invierno los bandos pueden enriquecerse con buenos números de gorrión moruno y algunos ejemplares de gorrión molinero, una especie abundante en otras zonas de España y Europa pero que en la provincia de Málaga es realmente escasa, al que distinguiremos por su solitaria mancha negra en la mejilla blanca.

En los cultivos herbáceos podemos encontrar especies similares a las mencionadas para la campiña de Campillos, con especial atención al sisón común, que encuentra en esta campiña una importante zona de invernada. Son también notables los bandos de avefría europea y chorlito dorado europeo que pueden observarse durante el invierno en esta campiña. La presencia abundante de alondras, lavanderas y bisbitas, además, atrae a depredadores, como es el esmerejón, el más pequeño de los halcones que podemos ver por aquí, que puede especializarse en la caza de estos pajarillos. Estos cultivos, además, suelen atraer cada invierno a numerosos aguiluchos, tanto laguneros como pálidos, que pueden formar dormideros notables al anochecer, cuando comienzan a aparecer las aves nocturnas, como el búho campestre, un invernante cada vez más escaso en la provincia.

No conviene desdeñar en cualquier caso los cultivos leñosos, así como otros árboles y las líneas eléctricas. Todos estos sirven de excelentes perchas y miradores para distintos depredadores alados en busca de presas. Uno de ellos es el elanio común, una pequeña rapaz poco abundante pero que en estas campiñas cuenta con varias parejas reproductoras. El alcaudón real, aunque de presas más modestas, también usa estos posaderos, y en invierno es fácil observarlo en cantidades inusualmente altas en la zona que nos ocupa. Entre las bases de los olivos podremos encontrar correteando grupos de perdices rojas y, si prestamos mucha atención, quizá tengamos suerte de encontrar alcaravanes comunes descansando durante el día. A estos últimos, que son principalmente de hábitos crepusculares y nocturnos, los podremos oír reclamar si nos quedamos hasta el anochecer, haciendo honor a algunos de sus nombres vernáculos, como el de "alcarril" o "alcarrí", probablemente onomatopéyicos, aunque también puedan estar relacionados con su tendencia a caminar junto a los carriles.

Para enlazar de nuevo con las vías principales de comunicación solo tendremos que volver a la pedanía de Navahermosa, donde terminará nuestra ruta.