Pajarear en diciembre en la Laguna de Fuente de Piedra
Conocida por la colonia de flamenco común, la segunda mayor de Europa
Probablemente uno de los enclaves naturales más famosos de la provincia, la laguna de Fuente de Piedra es fundamentalmente conocida por la colonia de flamenco común, la segunda mayor de Europa. En diciembre, fuera de la época de reproducción, la colonia no está activa, pero suele haber una buena concentración de estas coloridas aves durante todo el año.
No obstante, durante el invierno, otras especies cobran importancia en este importante humedal. Se trata de un lugar fundamental para la invernada de varias especies de anátidas, como es el caso del cuchara común o la cerceta común. De igual modo, se forman extraordinarios dormideros de grulla común en el entorno de la laguna, adonde llegan al atardecer tras alimentarse en los campos de los alrededores durante el resto del día, y de gaviota sombría en el mismo vaso lagunar llegando de buscar despojos varios desde los distintos vertederos del entorno.
Cabe incidir en las anátidas cuando de Fuente de Piedra se trata. Es uno de los bastiones de la muy amenazada cerceta pardilla, especialmente gracias a los recientes esfuerzos de cría en cautividad y suelta, que han tenido especial éxito en esta reserva natural. Igualmente, la malvasía cabeciblanca, otra de las anátidas más amenazadas de Europa, ha encontrado en la laguna y, especialmente, en el Laguneto, un lugar con presencia constante de agua en el que reproducirse y alimentarse.
Otro de los valores que se añade a la biodiversidad de la laguna durante el invierno son diversas especies de rapaces. Quizá los más atractivos son lo aguiluchos, por un lado los laguneros, haciendo honor a su nombre, son los más abundantes, patrullando zonas de carrizal, pero los atractivos pálidos probablemente roban el protagonismo a pesar de su escasez. Otras rapaces como el elanio común o el milano real se añaden a la lista de joyas aladas que surcan el cielo de la reserva natural en esta época.
Por último, cabe destacar las aves asociadas a los medios agrícolas, que abundan en las zonas llanas que rodean la laguna. Limícolas como los chorlitos dorados, avefrías europeas y alcaravanes usan estos ambientes para alimentarse y dormir, siendo más visibles que en otros momentos del año por agruparse en bandos de mayor tamaño y por el estado de los campos carentes de vegetación alta. El sisón común, un ave estandarte de estas zonas semiesteparias, encuentra en la zona uno de sus últimos bastiones de invernada y cría, reuniéndose también en grandes grupos en estos cultivos.
Otras especies que se pueden observar en esta ruta son: tarro blanco, ánade friso, ánade azulón, pato colorado, porrón europeo, perdiz roja, paloma bravía, paloma torcaz, tórtola turca, rascón europeo, gallineta común, focha común, cigüeñuela común, avoceta común, chorlitejo chico, chorlitejo patinegro, agachadiza común, andarríos chico, andarríos grande, archibebe común, correlimos común, correlimos menudo, gaviota reidora, gaviota patiamarilla, zampullín común, zampullín cuellinegro, cigüeña blanca, garceta común, garcilla bueyera occidental, garza real, busardo ratonero, mochuelo europeo, abubilla común, cernícalo vulgar, esmerejón, alcaudón real, grajilla occidental, cuervo grande, carbonero común, alondra común, cogujada común, calandria común, cistícola buitrón, avión roquero, mosquitero común, cetia ruiseñor, curruca capirotada, curruca cabecinegra, curruca rabilarga, estornino pinto, estornino negro, zorzal común, zorzal alirrojo, mirlo común, petirrojo europeo, ruiseñor pechiazul, colirrojo tizón, tarabilla europea, gorrión común, gorrión moruno, gorrión chillón, lavandera cascadeña, lavandera blanca, bisbita pratense, bisbita alpino, pinzón vulgar, pinzón real, verderón común, pardillo común, jilguero europeo, serín verdecillo, jilguero lúgano, escribano triguero y escribano palustre.
Cómo llegar
Usaremos nuestro navegador de confianza para encontrar el centro de visitantes escribiendo “Centro de Visitantes José Antonio Valverde (Laguna de Fuente de Piedra)” para evitar confusión con el centro de visitantes del mismo nombre en el Parque Nacional de Doñana, en Sevilla.
Esto nos llevará hasta el centro de visitantes, en cuyo aparcamiento podremos dejar el coche para comenzar la ruta a pie.
Recomendaciones
La fama de este enclave hace que tenga una gran afluencia de visitantes durante todas las épocas del año, además de ser usado por numerosos habitantes del pueblo para pasear y otras actividades de ocio, al estar muy cerca del mismo. Así, recomendamos evitar lo máximo posible los fines de semana para su visita. En cualquier caso, conviene madrugar y resistir el frío de las primeras horas para poder desarrollar la visita en un ambiente lo más tranquilo y silencioso posible.
Descripción de la ruta
Aunque desde que nos separamos de la carretera MA-454 encontramos a ambos lados del carril aves y zonas inundadas que nos incitan a parar, consideramos lo más recomendable llegar con el coche hasta el aparcamiento, para allí dejarlo y empezar nuestra visita por estas zonas.
Estas lagunas a ambos lados del carril de entrada, conocidas como Los Juncares, son muy someras, con el nivel de agua muy dependiente de la cantidad de precipitaciones, aunque están conectadas con la depuradora del pueblo, por lo que su nivel es controlado en momentos de necesidad para promover la reproducción de la mencionada cerceta pardilla. Si tenemos la fortuna de encontrarlas con agua, podremos disfrutar de algunas de las mejores escenas de vida acuática que se puedan encontrar. Es este el lugar donde se puede observar más de cerca a los flamencos comunes, a veces a escasos 20 metros, alimentándose filtrando el agua con su especializada lengua laminada. Del mismo modo, limícolas como archibebes comunes, cigüeñuelas comunes, agachadizas comunes, correlimos menudos o, más escasamente, agachadiza chica, patrullan las orillas en compañía de las gallinetas comunes.
Continuamos nuestro itinerario volviendo hacia el aparcamiento para desviarnos a la derecha justo después de los pilares de piedra que hacen de entrada. Desde aquí vislumbramos una pasarela de madera aún más a la derecha que atraviesa otra de las charcas de Los Juncares donde, además de las especies que hemos mencionado, podemos buscar al rascón europeo entre los juncos y al ruiseñor pechiazul en las orillas despejadas.
Una vez atravesada por completo la pasarela llegamos a un camino de tierra y un campo abierto con una construcción en mitad. Esta construcción en forma de torre con huecos en su pared es lo que se conoce como “primillar”, una estructura construida a propósito para crear oportunidades de nidificación para el cernícalo primilla. Aunque actualmente esta especie tiene su colonia en el entorno de la antigua estación de tren del pueblo, este pequeño edificio sí da cobijo a varias parejas de grajillas occidentales, y en sus huecos a veces puede observarse al cernícalo vulgar y al mochuelo europeo. En los campos de alrededor suele invernar un grupo de alcaraván común y, con frecuencia, se mezclan avefrías europeas e incluso chorlitos dorados europeos. Entre ellos se alimentan lavanderas blancas, bisbitas pratenses y cogujadas comunes.
Si continuamos el camino de tierra hacia el sur llegaremos al vallado que rodea la reserva natural al completo y, más allá, vemos una vegetación de saladar en la que, con suerte, algún ejemplar dispersivo de alcaudón real estará buscando alimento, compartiendo entorno con tarabillas europeas. Aunque el camino continúa bordeando la laguna hacia el mirador de la Vicaría, en nuestro itinerario volveremos sobre nuestros pasos, volviendo a atravesar la pasarela en sentido contrario y llegando al camino de tierra que bordea hacia el este la laguna por debajo del centro de visitantes.
Este camino, rodeado de arbustos de lentisco, majuelo y olivos por un lado y el tarajal del margen de Los Juncares por el otro, es un buen lugar para estar atentos a los pájaros más pequeños. En este entorno suelen moverse bandos de gorrión moruno, a veces mezclados con comunes, y fringílidos como verderones comunes, jilgueros europeos y serines verdecillos. El matorral más denso es el reino de las currucas, con las capirotadas y cabecinegras dominando este grupo, aunque alguna rabilarga puede aparecer aquí durante estos meses invernales.
A medida que avanzamos por este carril nos acercamos al vaso lagunar principal, no sin antes tener junto a nosotros otra pequeña laguna aledaña que puede presentar alguna nueva especie, ya que es habitual que haya cucharas y cercetas comunes alimentándose en ella. Limícolas como archibebes comunes, cigüeñuelas y avocetas comunes pueden formar parte de la corte de aves que cabe esperar en este punto.
Nos encontramos más adelante con una subida a la izquierda que nos dirige hacia el centro de visitantes, hacia el que ascenderemos. Esta nos lleva hasta el mirador del Cerro del Palo, una explanada de piedra con una gran encina en el centro. Desde aquí tendremos una panorámica espectacular sobre la laguna de Fuente de Piedra y podremos escanear los bandos de flamenco en busca del escaso flamenco enano con su rosa más intenso y su pico completamente oscuro. Es posible ver tarros blancos también alimentándose entre ellos y, en las zonas emergidas, grupos de correlimos comunes y quizá menudos junto a chorlitejos chicos y patinegros.
Desde aquí tomamos un sendero que, bordeando el centro de visitantes, se dirige hacia el este indicando el Laguneto. Este sendero nos lleva junto a algunos grandes árboles que en temporadas con buena invernada de ellos pueden ofrecernos observaciones de jilguero lúgano o incluso de picogordo común. Nos encontramos a la derecha con un primer pequeño observatorio llamado “laguna de los Abejarucos”, donde suele haber algún zampullín común y alguna gallineta. Más adelante, el matorral abierto de majuelos y acebuches ofrecen alimento y refugio durante estos meses a los zorzales comunes y alirrojos, que habitualmente solo oiremos con sus finos reclamos.
Finalmente, llegaremos a una bifurcación que, a la derecha, nos llevará al encantador observatorio de la laguna de las Palomas, que puede ofrecernos otras anátidas, como ánades frisos o patos colorados, y, a la izquierda, al Laguneto. Esta laguna dulce permanente es otro de los grandes valores del parque, con buenos números habitualmente de zampullín cuellinegro y de anátidas como cucharas comunes, porrones europeos, malvasías cabeciblancas, cercetas pardillas e, incluso, el muy escaso porrón pardo.
Volveremos ahora hasta nuestro vehículo, bordeando el centro de visitantes y bajando las escaleras al aparcamiento para empezar nuestra ruta alrededor de la laguna.
Salimos a la carretera MA-454 y tomamos a la izquierda, en dirección Sierra de Yeguas, poniendo el cuentakilómetros a 0.
A 2,2 km encontramos el Mirador de la Vicaría, desde el que, cuando la laguna está llena, los flamencos pueden observarse a corta distancia. Los terrenos bajos de alrededor son lugar habitual de descanso de los alcaravanes, y en los campos contiguos no es raro encontrar campeando a algún aguilucho pálido o, incluso algún esmerejón en busca de escribanos trigueros, o aláudidos como calandrias y alondras comunes.
En el km 5,3, giramos a la izquierda, dejando la MA-454 y continuamos hasta el Mirador de Cantarranas (km 7,5), desde el que se domina la pequeña laguna del mismo nombre. Si bien en los últimos años ha estado normalmente seca, puede llenarse con una buena temporada de lluvias. Es entonces cuando se convierte en un buen punto para observar anátidas, aguiluchos laguneros, o incluso algún elanio común, aunque la distancia al agua hace imprescindible el uso de telescopio. Recomendamos permanecer aquí hasta el atardecer, cuando se forman dormideros de grullas comunes en el entorno de la laguna y de aguiluchos laguneros y pálidos en el carrizal.
Desde aquí, en el km 9,4, tomamos de nuevo a la izquierda, incorporándonos a la carretera A-6213. A la altura del km 11,2, el Mirador de Las Latas nos ofrece una vista magnífica del extremo suroeste de la laguna. Conviene mirar también hacia las encinas que salpican las lomas cercanas, donde pueden posarse elanios, busardos ratoneros o alcaudones reales.
Para completar la vuelta, giramos otra vez a la izquierda en el km 12,8, pasando junto a un gran cortijo, el de La Herriza. Un poco más adelante, en el km 14,2, podemos detenernos junto a una casa en ruinas para disfrutar de una última panorámica sobre el agua y los campos de cereal.
Siguiendo la carretera regresaremos al Centro de Visitantes en unos quince minutos, tomando el carril que parte a la izquierda justo antes de cruzar las vías del tren (km 19,4).




