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Málaga, una provincia propicia para la conservación de la cerceta pardilla

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Málaga, una provincia propicia para la conservación de la cerceta pardilla

Ave del mes de diciembre

En los humedales mejor conservados de Málaga encuentra su hogar el pato más amenazado de España y Europa, la cerceta pardilla. Antaño abundante, la caza y la pérdida de hábitat llevaron a esta especie a una situación crítica. Afortunadamente, hoy día se recupera positivamente y vuelve a ser emblema presente de los humedales malagueños y andaluces.

“Jaspeada”

La cerceta pardilla es fácilmente reconocible por su patrón jaspeado, que le da nombre en inglés, “Marbled Duck” – esto es, con un diseño como el mármol, marmoleada o, más habitualmente en español, jaspeada –, y también el nombre en latín del género, Marmaronetta, del griego “marmaros” (mármol) y “netta” (un tipo de pato). Se trata de un pato de pequeño porte y apariencia delicada, con un bonito color de fondo  gris-ocráceo liso (que a su vez le da el nombre en español de “pardilla”, nada que ver con la infausta acepción que podría tildarla de ignorante y fácil de estafar), suavemente adornado de marcas redondeadas blanquecinas a lo largo de los flancos y el dorso.

Su rostro es único e inconfundible, con los lados de la cabeza enmascarados de marrón oscuro, que va aclarando progresivamente hasta volverse gris en la nuca. Ambos sexos, pero sobre todo los machos, muestran un penacho de plumas más alargadas en la nuca, que pueden erizar. El pico es más estilizado que el del resto de anátidas, muy curvado y fino, con una línea central negruzca y lados más pálidos.

Al borde de la desaparición

Según registros del siglo XX, la cerceta pardilla fue hace décadas un pato muy numeroso de las marismas andaluzas. De forma similar al comienzo de otras sonadas extinciones de los últimos siglos, su abundancia motivó su caza indiscriminada y fue causa de una disminución drástica de sus efectivos en relativamente poco tiempo. En segundo lugar, la decadencia de su hábitat a causa de sequías, desecación artificial y degradación, encajonó a las últimas cercetas pardillas en pocos bastiones donde lograron resistir.

Gracias a programas de recuperación y a la relativa sencillez de su cría en cautividad, las poblaciones de cerceta pardilla repuntaron progresivamente gracias al establecimiento de una protección estricta, recuperación de humedales y la liberación periódica de aves criadas en instalaciones de semilibertad, que se han ido adaptando fácilmente a su hábitat natural. Hoy en día, su población se encuentra en ligero crecimiento gracias a esfuerzos de conservación continuados, y se puede encontrar en números pequeños pero estables en diversos humedales de Andalucía.

Málaga como bastión

La cerceta pardilla está adaptada a habitar humedales temporales típicos de la cuenca mediterránea, que a menudo se desecan completamente en verano. Este factor obliga a esta especie a desplazarse a zonas adecuadas hasta que las lluvias llenen de nuevo las charcas. A modo de curiosidad cabe destacar que se han llegado a registrar aves completando movimientos de alimentación de ida y vuelta hasta Argelia, ¡volando directamente a través del Mediterráneo!

La presencia en Málaga de humedales con manchas de agua dulce semipermanentes con las características idóneas, especialmente en lo relativo a vegetación palustre y sumergida, hace de nuestra provincia una región propicia para la conservación de esta especie. Así, en el marco de proyectos desarrollados por la Junta de Andalucía, se han desarrollado sueltas de ejemplares criados en cautividad tanto en el Paraje Natural Desembocadura del Guadalhorce como en la Reserva Natural Laguna de Fuente de Piedra. Siguiendo a estas, se ha comprobado la cría de la especie tanto en el primer paraje como en zonas cercanas del entorno del curso bajo del río Guadalhorce. Puntualmente se observan ejemplares sueltos en otros humedales como las lagunas de Campillos, lo que aumenta las esperanzas de establecimiento definitivo de la especie en la provincia.